Desde Francia con amor

Columna de opinión para Seisentidos club, FM Radium 91.3 Mendoza y Exquisitos Paladares.

Por: Fran Gonzalez Antivilo (Ing. Agrónomo vitícola – Tec. enólogo

Desde Francia con amor

Columna de opinión para Seisentidos club, FM Radium 91.3 Mendoza y Exquisitos Paladares.

Por: Fran Gonzalez Antivilo (Ing. Agrónomo vitícola – Tec. enólogo)

Hoy vamos a tratar un tema muy presente en la industria del vino: el legado que nos ha transferido Francia. Pero desde un punto de vista más amplio también nos ha llegado una fuerte influencia en la arquitectura, la literatura, y hasta en las costumbres como por ejemplo los famosos cafés del centro porteño. Hay mucho de aquel país que se vino en un barco y terminó por estas tierras.

Entonces la pregunta que me surge es: ¿Como serían los vinos si la influencia hubiese sido otra? ¿Son distintos los estilos de vinos de otros países? ¿Nuestras condiciones ambientales son parecidas a las de país Galo?

Si bien los 3 grandes productores del viejo continente, es decir, España, Francia e Italia han echado raíces con sus formas de producción y su enología en los demás productores de vino, el país que se llevó la tajada más grande fue Francia. Desarrolló un “cluster vinivinícola” más fuerte que los otros dos países, y salió de la escala domestica para convertirse en el gran referente mundial. Como ya hemos hablado en otras columnas, los franceses no solo producen vinos, modas y tendencias, si no también barricas de roble a las que recurre prácticamente todo el mundo. Es decir han armado todo un “paquete enológico” que exportan a todo el mundo.

Entre las muchas exportaciones de Francia nos llegó un ingeniero agrónomo, por allá por 1850, llamado Miguel Amado Pouget. En Chile se conoce con Sarmiento, que era un declarado entusiasta de la cultura europea. Cuando Sarmiento vuelve de su exilio en el vecino país, le propone al Gobernador Pascual Segura que contrate a don Pouget para hacerse cargo de la quinta agronómica o quinta normal de agricultura de Mendoza que contaba por aquella época con vides criollas, es decir, las descendientes de las que venían en las 3 carabelas de Colón. Una de las primeras medidas del francés fue traer de su tierra natal infinidad de variedades, que hoy son las variedades que conocemos, como Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Semillón, etc….pero también trajo al Malbec. En esa época este último cepaje se valoró mucho, no por su calidad enológica, sino porque no se enfermaba y daba mucha uva. La viticultura mendocina tuvo un fuerte auge y básicamente toda la producción era destinada al consumo local, es decir, que el mundo todavía no sabía de nuestro afamado Malbec. Pero mucho más acá en el tiempo, en la década del 70 del siglo pasado se arrancó esta variedad porque el mercado pedía vino blanco, y recién fue re descubierta por la enología local hace muy poquitos años, a principio de este siglo. Por suerte para nosotros…

Pero bueno, la historia es que hoy tenemos una marca país dentro de la industria del vino gracias a un francés que llegó como exiliado hace un siglo y medio atrás. Todo tiene alguna consecuencia en el futuro, y tal vez en ese momento ni Don Pouget se imaginó el impacto que podría llegar a tener.

¿Y los vinos de los otros países de Europa son muy distintos? Por empezar usan otras variedades como la Lambrusco o Sangiovesse en Italia y la Garnacha en España. Los españoles tienen tradiciones propias en las zonas del suroeste como la producción de Jerez que por nuestros lados no han pegado. Y los italianos tienen ciertas técnicas de elaboración que para nosotros no son necesarias como el “apasado”, que consiste en dejar secar la uva y que se haga pasa para que llegue a concentrar el azúcar.

Así que para ir cerrando la columna de hoy, ciertamente Francia ha dejado una marca en la forma de elaborar los vinos, en las técnicas, en los insumos y en la variedades a utilizar. Nos vendieron el paquete entero.

¿Entonces como cerramos la columna de hoy? Bueno, primero diciendo una frase de Steve Jobs “los puntos solo se pueden conectar hacia atrás”. ¿Qué hubiese sido de nuestra viticultura si un joven agrónomo no se hubiese tenido que exiliarse, primero en Chile, perseguido por Napoleón, y luego no hubiese conocido a Sarmiento, exiliado de la Argentina, quién años después lo recomendara al gobernador de Mendoza?. Probablemente la historia hubiese cambiado mucho. La vida tiene sus misterios, y gracias a ellos nosotros ahora disfrutamos del mejor Malbec del mundo.

¿Querés escuchar la columna en el programa “Agenda Ejecutiva”?

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