¿Festejamos con Malbec en su día?

El domingo 17 de abril es el día nacional de la cepa de uva Malbec, la excusa ideal para brindar ¿no?. La historia de esta variedad “bandera”, que nos dio a conocer en el mundo, es apasionante. Fue importada hace unos 150 años aproximadamente,sin querer queriendo, como una más, pero convenció  a los productores y bodegueros de que era apta para poder quedarse a pesar de la mala fama que contaba en su país de origen (Francia). Corrieron casi 100 años y no tuvo ningún papel estelar en nuestra viticultura, siempre participando de cortes, hasta que por cuestiones de mercado en la década del 70′ del siglo pasado se la empezó a cambiar por otras variedades. Tuvo que llegar el nuevo siglo para que suceda el gran descubrimiento de sus bondades. De eso se trata esta nota, de ese viaje de 150 años o un poquito más.

¿Querés saber por qué se celebra el 17 de abril? Más abajo te enterás.

MALBEC

La historia del Malbec hasta tiene ribetes políticos y empezó así: Por mitad del siglo XIX en el vecino país de Chile estaban llamando a profesionales europeos para trabajar en sus industrias. Un Sarmiento exiliado en aquel país veía con buenos ojos estas políticas de incorporación de profesionales del viejo continente. En este contexto conoció a un joven viticultor francés llamado Miguel Amado Pouget al cual le recomendara visitar al gobernador de la Provincia de Mendoza, Pedro Pascual Segura, que estaba cumpliendo su segundo mandato. Al poco tiempo a Pouget se lo designa como director de la Quinta agronómica que comenzó a funcionar donde hoy es el centro cívico de la provincia de Mendoza. Además cultivar frutales que ya había en la zona, y como era de esperar, este viticultor trajo vides. ¿De donde? Obvio, de Francia. ¿Que variedades? Obvio, las que conocía en su país. Así llegaron Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay, Malbec . Hasta ese momento las viñas estaban dominadas por variedades de origen español, las llamadas criollas, por lo que el panorama vitícola empezó a cambiar rotundamente y el Malbec comienza a ganarse un lugar, no por calidad, sino porque es una variedad medianamente resistente a enfermedades y rendidora (o por lo menos esos clones que trajeron).

Así pasaron 100 años, donde el vino era vino, donde no se vendía por varietales, pero por allá por los años 70′ los consumidores empezaron a preferir los vinos blancos abocados. Como no había tanta superficie de uvas blancas se empezaron a injertar variedades tintas, entre ellas el Malbec, o directamente se hacia vino blanco a partir de uva tinta (sacándole la piel a la uva). Por aquella época, este Malbec ninguneado redujo su superficie casi a la mitad, quedando en unas 5.000 ha.

El tiempo pasó y el consumidor comenzó a preferir los tintos, al mismo tiempo que aparece el concepto de varietales en los países del nuevo mundo del vino, en contraposición del concepto de terroir del viejo continente. Llegó la re-conversión vitícola de los años 90 y junto con ella un paquete de medidas agronómicas novedosas entre las que se incluyen el riego presurizados, raleos de racimos, deshojes, etc. Más todavía, también llegaron paquetes tecnológicos como las sangrías, las maceraciones en frío y otras prácticas que mejoraron la calidad de los vinos. El resultado fue sorprendente: se empezaron a elaborar vinos concentrados, de un bellísimo color violeta, con taninos suaves, aptos para la guarda, y que definitivamente se incorporaron como una novedad en el mundo enológico. Así, esta variedad, rápidamente se convirtió en nuestro emblema y la demanda aumentó exponencialmente. Por suerte para nosotros es una variedad a la cual le viene muy bien la altura, los suelos poco fértiles, la amplitud térmica, todas situaciones que se dan en un clima de montaña continental y desértico. Argentina es el único país vitícola con estas características.

Así fue que Mendoza comenzó a ser sinonimo de Malbec y generó una revolución económica y cultural. Apareció el turismo enológico, las carreras como sommeliería, las bodegas bien arregladitas, las hectareas de Malbec se triplicaron (pasando a ser la uva tinta más cultivada) y se comenzó a festejar el día del Malbec (aunque algunos ya les gusta decir la semana del Malbec) desde el 2011. Todo eso pasó en solo 15 años.

Pero al final, por qué es el día del Malbec: porque es el día que se presentó oficialmente el proyecto de la quinta agronómica. Es decir la piedra fundacional de nuestra viticultura.

Espero que te haya divertido esta parte de nuestra historia!

Salud!

Fran

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