Hay que pasar el invierno reza el dicho. La temperatura en el viñedo. Parte 2


En la parte 1 ya hablamos de los mecanismos que tiene la planta de vid para soportar el invierno. Realmente una maravilla de la naturaleza para un ser vivo que no se puede cubrir con nada ni puede moverse a un sitio más protegido.

Pero seguramente estas pensando que en Mendoza no hace tanto frío como en otros lugares, o que, antes hacía más frío que ahora. Hay dos factores críticos a tener en cuenta: el primero es que las ciudades han crecido y que la masa de cemento aporta calor durante la noche. La segunda es que estamos muy acostumbrados a escuchar en las noticias las temperaturas que brinda el Servicio Meteorológico Nacional que son muy útiles a los fines humanos pero que distan demasiado de las condiciones de las zonas rurales, y aún más en el interior de un viñedo.

Pero para entender cuales son las temperaturas y condiciones a las que están sometidos nuestros viñedos hay que sacarse de encima algunos mitos. Esto nos ayudará a entender por qué si en nuestros viñedos si ocurren daños por frío, a veces parciales, otras matando a la planta.

Mito 1: La vid se daña a una determinada temperatura.

Si uno abre un libro de viticultura generalmente dirá la vid se muere a X grados bajo cero. Bueno eso es falso, como justamente mito que es. Las plantas tienen la capacidad de “ajustar” su resistencia al frío dependiendo de la temperatura ambiente, es decir, que es variable. Cuanto más frías, crudas, son las condiciones más resistencia tiene la planta.

Mito 2: Toda la planta resiste una misma temperatura.

Si faltaba más para complicar el entendimiento de esta temática, esta es la gota que rebalsa el vaso.. La planta dependiendo de sus células, su forma, hidratación, etc, tiene distinta resistencia entre sus partes. Por ejemplo una yema no resiste lo mismo que un tronco, y a su vez, las distintas partes del tronco tiene distinta resistencia. Una matriz un tanto complicada, por eso la sintomatología de este daño también es muy amplia.

Mito 3: La temperatura ambiental es homogénea.

Uy, este es uno de los mitos más falsos que hay. La temperatura ambiental es sumamente heterogénea tanto en el plano horizontal como en el vertical. Solo para dar un ejemplo se han encontrado diferencias de hasta 5 °C entre el ras del suelo y el 1,5 m de altura sobre el nivel del suelo. Así que cuando escuches que en Santa Rosa (o cualquier otro lugar) hacen tanto grados esto es útil para saber si usamos campera o no, pero no indica de ningún modo la situación en un viñedo.

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Mito 4: Todas las variedades tienen la misma resistencia.

Otra vez no. Cada variedad es un mundo en cuestiones de vinos pero en cuestiones de resistencia al frío también. Cada una tiene su propio patrón para entrar en la etapa de “dormición” y para salir de ella. Es por eso que las variedades brotan en momentos diferentes. Por otro lado la resistencia al frío disminuye o se pierde a medida que más avanzada esté la brotación.

Mitos 5: Si se cumple la predicción del cambio climático cada vez serán menos perjudiciales las heladas.

Por lo contrario según las predicciones, la temperatura irá en aumento pero también se acentuarán la cantidad de eventos meteorológicos extremos. La planta guía sus procesos de resistencia sensando la temperatura ambiental, es decir, mientras más calor, menos resistencia y viceversa. Lo peor que le puede pasar a una planta de vid es que el invierno sea cálido, que no esté preparada para resistir el frío, y que de repente sucedan fuertes heladas. Son los famosos “veranitos” de invierno debido al zonda, pero que todo mendocino sabe que luego vienen las heladas.

Cierre

Con estos 5 mitos cerramos la columna sobre el frío y la vid. Pero a forma de resumen podemos decir que las plantas tienen mecanismos para sensar las temperaturas, “abrigarse” o “desabrigarse”, y así pasar el invierno. Casi siempre sale todo bien, pero a veces no. Cuando no sale bien y la planta se muere se le llama “falla” (porque queda el espacio sin planta) en la jerga vitícola. Puede suceder que a través de los años el porcentaje de “fallas” aumente, y mientras más alto sea este menos rentable es el viñedo. Y hoy “el horno no está pa’ bollos”.

Fran

Francisco Gonzalez Antivilo [Ingeniero Agrónomo/Técnico Enólogo]

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