Llega el frío y las plantas se “abrigan”: ¿Cómo se prepara la vid para pasar el invierno?


Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

La vid es una planta adaptada al clima templado, es decir, con cuatro estaciones bien marcadas. Así, en su ciclo de vida transita por dos etapas, una fase de crecimiento y una fase de dormición-resistencia. Mientras que durante la primera fase, la planta pasa por grandes transformaciones que se inician con la brotación de las yemas y culmina con la producción y maduración de los racimos; en la segunda fase mencionada, la vid reposa y resiste a las condiciones ambientales adversas . A pesar de aparentar ser insulsa y estática, año tras año esta etapa es una verdadera prueba de fuego para las plantas dónde literalmente se juegan la vida. Pasar el invierno requiere de múltiples acciones críticas, algunas de las cuales vamos a destacar en esta entrada.

Uno de los primeros eventos que ocurren en la vid para que pueda pasar el invierno es cambiar su anatomía. Así, desarrolla un tejido aislante en los troncos de consistencia corchosa (peridermis) y que protege los tejidos subyacentes (en particular el floema que transporta los azúcares y es muy sensible al frío). Asimismo, las yemas, que son la garantía de un nuevo ciclo, se protegen con una especie de escamas duras (pérulas) y pelos que parecen algodón. . Todos estos mecanismos son de naturaleza anatómica y corresponden a la etapa que mal solemos llamar “agostamiento” (porque en nuestro hemisferio sur esto ocurre en febrero-marzo, y no en agosto como en el hemisferio norte).

Pero la planta también tiene otras herramientas para “abrigarse” del frío. Los tejidos tiernos y verdes no están adaptados para soportar las bajas temperaturas que se avecinan, lo que significaría un importante gasto energético para la planta en reparar los daños ocurridos en ellos. Y dado que la energía en esta etapa es vital y la planta ahorra todo lo que puede, antes de perder sus hojas transloca todo aquello que pueda llegar a reutilizar (nutrientes, proteínas y todos los azúcares que pueda) y los almacena en los troncos y raíces. Es por este motivo que las hojas pierden su característico color verde y toman los colores amarillos y rojizos que indican la llegada del otoño (pigmentos insolubles que no se reutilizan por la planta y el esqueleto de fibras). Esta es la etapa que solemos llamar “amarillamiento”.

Caída de hojas: una estrategia más para la supervivencia al invierno. Autor: Francisco Gonzalez Antivilo

Sumado a estas estrategias mencionadas, ocurre una pérdida sustancial de agua que ronda el 50 %. Esto reduce los niveles de actividad celular a niveles basales y restringe la cantidad de agua libre “congelable” que potencialmente puede generar cristales de hielo y destruir los tejidos.

Luego de la cosecha, y en paralelo con el amarilleo, la planta comienza una etapa de acumulación de azúcares (como almidón) en sus estructuras permanentes, como son los brazos, troncos y raíces. Estos azúcares serán de vital importancia en el invierno ya que serán el suministro de energía que requieren los tejidos vivos del tronco y de las raíces para respirar. Asimismo, parte de esta energía acumulada será la que la planta utilizará en la brotación del siguiente ciclo. Pero en lo que respecta al invierno, estos azúcares son el insumo que participan de otro de los mecanismos de la resistencia al frío que se ha dado a llamar super-enfriamiento.

¿Qué quiere decir esto? La planta de vid es capaz de regular la cantidad de partículas disueltas en sus células en función de las temperaturas mínimas alcanzadas. Este proceso es muy similar al líquido anticongelante que empleamos en el radiador de los autos. Si solamente utilizáramos agua destilada, la misma se congelaría a los 0 °C. En cambio, este líquido posee disueltos diferentes compuestos que disminuyen el punto de congelamiento del agua por muchos grados bajo cero. Esto mismo hace la planta utilizando azúcares simples derivados de la degradación del almidón y otros compuestos químicos de menor complejidad (aminoácidos) que bajan el punto de congelamiento del agua extra- e intra-celular. Este proceso es muy dinámico a lo largo del invierno y se va regulando en función de las temperaturas mínimas alcanzadas. O sea que, a menor temperatura, mayor concentración de compuestos y vice-versa.

Muestreo de almidón y azúcares en vides

Antes de terminar: link de una nota antigua pero relacionada. Muestreo almidón

Como conclusión de esta entrada, la planta de vid está muy adaptada a transitar una una estación desfavorable, ya que posee diferentes mecanismos que permiten proteger los tejidos del frío. No obstante, si las temperaturas son más bajas que su capacidad de resistencia al frío, se pueden producir daños. Pero este tema será tratado en la próxima entrada.

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