Resistencia al frío de la vid – Clase 2021

Esta clase de 40 minutos es una revisión de la temática, con algunos datos propios y otros de colegas, pero que tratan de abarcar brevemente cómo la vid soporta las condiciones desfavorables del invierno y principio de primavera.

La organización consiste en:

  • introducción de conceptos fisiológicos
  • Dependencias. Variabilidad de la resistencia al frío
  • Relación: Resistencia – Heladas

Como cierre, trato someramente algunas actividades a realizar para paliar los daños que pueden producir las heladas.

Como siempre, con el deseo que la información presentada sea de utilidad.

Abajo podrás hacerme llegar tus comentarios o preguntas. Si te gustó, compartí!

Valle del Pedernal, San Juan, Argentina

Es una de las zonas vitivinícolas más altas del mundo, alcanzando los 1.400 msnm. El valle está comprendido entre la cordillera de Los Andes y la cerrillada del Pedernal. Esta última debe su nombre a las piedras que se pueden encontrar allí, y que por composición y forma podrían servir para prender fuego.

El clima es semi-desértico, con escasas precipitaciones y temperaturas moderadas en pleno verano, aunque durante el invierno se impone el rigor de las bajas temperaturas.

La fauna del lugar incluye pequeños ratoncitos, zorros y aves de rapiña, entre otros. En cuanto a la flora, está claramente dominada por las jarillas y diversos géneros de cactáceas.

Microclima en el viñedo y su relación con las heladas pre y post brotación

Una vez arrancado el ciclo vegetativo de la vid, muchos productores se quedan con la duda acerca de los posibles daños producidos por las heladas, tanto previo a la brotación como posterior a ella.

En esta charla, un poco extensa (1 hora 20 minutos), presento algunas generalidades de las heladas, la resistencia al frío, y cómo identificar los síntomas asociados.

PD: La foto de portada de este post corresponde a una foto térmica durante una helada. Los colores rojos indican zonas más cálidas, mientras que los colores azules lo contrario.

Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina

El distrito de Agrelo es una destacada zona vitivinícola del departamento de Luján de Cuyo en Mendoza. Roza los 1.000 metros de altura y si bien presenta una topografía plana, sin grandes irregularidades, si tiene una pendiente moderada en el sentido W-E. Como bonus, una imponente vista a la Cordillera de Los Andes.

En esta zona se cultivan diversas variedades de uvas, pero se destaca la superficie con Malbec, y que por lo general, se conduce en espaldero.

¿El frío es enemigo del Malbec?

Un investigador del Conicet basó su tesis de doctorado en descubrir las razones por las cuales esta variedad resulta especialmente susceptible a las bajas temperaturas

¿El frío es enemigo del Malbec?

El 40% de las empresas pertenecientes a CREA Las Acequias, de la región Valles Cordilleranos, registraron en las últimas campañas serios problemas provocados por las heladas. Su particularidad es que los daños, que ocasionaron incluso la muerte de plantas adultas, afectaron ejemplares que se encontraban aclimatados, formados y prestos para entrar en producción.

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">A raíz de esto, Francisco González Antivilo, ingeniero agrónomo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, quien basó su tesis en la relación entre el Malbec y el frío, reveló el particular mecanismo que desarrolla la variedad más emblemática a nivel nacional con su especial susceptibilidad a las bajas temperaturas.A raíz de esto, Francisco González Antivilo, ingeniero agrónomo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, quien basó su tesis en la relación entre el Malbec y el frío, reveló el particular mecanismo que desarrolla la variedad más emblemática a nivel nacional con su especial susceptibilidad a las bajas temperaturas.

Se trata de un estudio de laboratorio inédito en la Argentina, con simulación de heladas, que vino a desentrañar lo que era un misterio para la industria vitivinícola del noroeste de Mendoza.

La investigación

Según cuenta González Antivilo, su relación con el tema surgió porque “al circular por las fincas observaba plantas muertas, pero cuando los productores me preguntaban qué había pasado, no podía darles una razón concreta. Llevaba muestras a distintas universidades o se las mostraba a otros colegas, pero nadie sabía con certeza qué era lo que había ocurrido. Hasta que conocí a Markus Keller, un fisiólogo vegetal estadounidense que suele ofrecer cursos en Mendoza. Él me dijo que era muy probable que el problema estuviera relacionado con las heladas, aunque le extrañaba, porque en realidad esos daños solían producirse con temperaturas inferiores a las que se registran en nuestra provincia”.

En esa misma línea, agregó: “Ese interrogante fue el punto de partida de mi tesis: me propuse descubrir qué era lo que estaba ocurriendo y demostrarlo. Lo hice con el apoyo del Conicet, que financió la investigación. Incluso visité el laboratorio de Keller, llamado IAREC, localizado en una zona muy fría del estado de Washington, donde aprendí a usar distintos instrumentos e incorporé los principales conceptos teóricos para entender qué pasaba”.

De acuerdo con el experto, “a nivel internacional existe abundante información relacionada a las heladas, tanto invernales como primaverales, pero en general el tema es abordado desde el punto de vista climático, sin considerar los cambios fisiológicos que tienen lugar en la planta. Es sabido que las heladas son perjudiciales en invierno, pero se desconocía qué tejidos afectaba y el modo en que una misma variedad podía verse condicionada por el ambiente. A nivel local, la información era nula, ni siquiera se reconocían los síntomas presentes en nuestros viñedos”.

Con respecto a por qué desarrollar solo la variedad Malbec, González Antivilo reveló: “Inicialmente, mi objetivo consistía en probar variedades de distintos ciclos. Por ejemplo, Chardonnay, que es temprana; Cabernet, que es tardía; y Malbec, que es intermedia. Por cuestiones de presupuesto y de extensión del trabajo, decidí concentrarme en la variedad tinta más plantada del país, que hoy abarca cerca de 40.000 hectáreas”.

Pero, ¿cómo se llevó cabo la investigación? “En una primera etapa desarrollé en laboratorio un software en el que uno ingresa todas las variables que caracterizan a una helada: pendiente, duración, forma de la curva, etc. Este programa maneja un freezer que simula la helada. Dispone de unas placas Peltier, que consisten en pequeñas celdas de cerámica capaces de detectar un salto voltaico y, por lo tanto, el congelamiento del agua, es decir, los cambios de energía provocados por el cambio de fase. Es, por ende, un indicador de que el agua dentro del tejido vegetal se está congelando”.

“Se hicieron cortes anatómicos para comprobar visualmente lo que indicaba el simulador: el tejido se pone marrón cuando la planta se muere. Medí la producción, el vigor, la cantidad de azúcar que cargan los racimos”, añadió. Así, se determinaron todos los componentes que tienen que ver con el viñedo para demostrar hasta donde podía llegar el daño si las plantas sobrevivían.

Conclusiones

La primera conclusión de la tesis de González Antivilo es que las temperaturas invernales del noroeste de Mendoza, si bien no son tan bajas como las de otras áreas vitivinícolas, pueden ocasionar la muerte de los tejidos. Esto es así porque el ambiente influye notablemente en el estado de aclimatación y desaclimatación de esta variedad, es decir, que la resistencia que tiene cada planta está relacionada con el lugar donde vive.

Así, en sintonía con el especialista, resultó que el Malbec que había sido plantado en condiciones cálidas se desaclimataba a una tasa mucho mayor que el que estaba en una zona fría. Y ejemplificó: “Es como si la planta dijera: “el invierno ya terminó” y empezara a perder resistencia. En cambio, las plantas de una zona fría necesitan un umbral térmico mayor para comenzar a desaclimatarse”.

Por último, la tesis también permitió poner de relieve que las zonas vitivinícolas argentinas presentan una gran amplitud térmica diaria durante todo el año, una condición que contrasta con la de las regiones vitivinícolas donde se generó la información disponible acerca de la resistencia de las vides. “Esta diferencia determina que, en general, las plantas en nuestra zona presenten menor resistencia al frío que aquellas que se desarrollan en regiones donde la amplitud térmica diaria es limitada”, concluyó.

<p class="has-drop-cap" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Link Nota original web Agroempresario del 22 de junio del 2020Link Nota original web Agroempresario del 22 de junio del 2020

https://www.agroempresario.com.ar/notas-18930.html

A paso lento

A veces, el paso lento es la única opción para disfrutar el paisaje

Mujeres en la viña

El Malbec y el frío – Revista CREA 470 (dic19)

Winter Injury to Grapevine Secondary Phloem and Cambium Impairs Budbreak, Cambium Activity, and Yield Formation

Winter Injury to Grapevine Secondary Phloem and Cambium Impairs
Budbreak, Cambium Activity, and Yield Formation


Francisco Gonzalez Antivilo 1,2 · Rosalía Cristina Paz 3 · Jorge Tognetti 4,5 · Markus Keller 6 · Martín Cavagnaro 7 ·
Eduardo Enrique Barrio 2 · Fidel Roig Juñent 2,8,9
Received: 2 July 2019 / Accepted: 30 October 2019

Abstract
Vitis vinifera is a species of temperate origin that reactivates the dormant secondary phloem from the previous year at the resumption of growth in spring. Following harsh winters, grapevines may display a set of symptoms including delayed and heterogeneous budbreak, dieback with shoot renewal from the trunk base or sudden death of the plant. Although it was
suggested that these symptoms may be associated with freeze damage to the secondary phloem, there is no experimental evidence that quantifies tissue responses to freezing and their consequences for the plant. This work evaluated how different severities of cold damage to the secondary phloem during the dormant season impacted the anatomical, physiological, and
agronomic responses of grapevines during the subsequent growing season. Single-node cane sections were subjected to a range of freezing temperatures that damaged only the phloem, and changes in anatomy and physiology were monitored. In addition, the consequences of natural winter freezes for yield formation of field-grown plants were evaluated. Our results suggest that the more severe a freeze event is, the greater will be the degree of secondary phloem disorganization, leading to delays in budbreak and subsequent phenological stages, and in cambial activity. Winter freezes also led to a loss of plant vigor and a reduction in cluster number, berries per cluster, and fruit sugar content. We conclude that winter freeze events can produce hidden damage in grapevine perennial tissues, which may compromise subsequent growth and productivity
depending on the severity of the damage.

Keywords Vitis vinifera · Freeze damage · Phenology · Secondary phloem · Cambial activity · Cold hardiness

Journal of Plant Growth Regulation
https://doi.org/10.1007/s00344-019-10051-w

A %d blogueros les gusta esto: