El tiempo de los “e-viñedos”

Columna de opinión para Seisentidos club, FM Radium 91.3 Mendoza y Exquisitos Paladares.

Por: Fran Gonzalez Antivilo (Ing. Agrónomo vitícola – Tec. enólogo)

Desde hace un tiempo las nuevas tecnologías han llegado a los viñedos argentinos pero con una lenta puesta en práctica. Todavía los viñateros y empresas las ven como un “costo” con pocos beneficios “directos”. Y es sumamente entendible porque el precio que ellos reciben por la uva lleva varios años estancado, y con un panorama inflacionario con respecto a los insumos, por lo que el horno no esta pa’ bollos. Es decir, tal vez, no sea el mejor de los momentos para incurrir en gastos “deluxe”. Pero lo cierto es que a los agrónomos las nuevas tecnologías nos brindan muchísima información y un nuevo paradigma de trabajo. A esto se lo denominado agricultura de precisión y consiste en sectorizar al viñedo para darle los requerimientos específicos a cada área y con ello ahorrar dinero, tiempo y trabajo.

Entonces me pregunto: ¿La implementación de estas tecnologías son un beneficio o un costo? ¿Las nuevas tecnologías en los viñedos apoyan al trabajo humano y lo reemplazan?. Como siempre son preguntas muy difíciles de responder, pero por lo menos en esta columna vamos a mostrar cuales son las tecnologías que se pueden aplicar en un “e-viñedo”.

Vamos con la primera. Se está extendiendo en los viñedos de todo el mundo,y en la Argentina también, una herramienta del nuevo siglo llamada NDVI que es un índice tomado por un sensor infrarrojo que sirve para comparar el estado de la vegetación. Con estos se pueden hacer mapas reales del estado de las plantas, vigor, sanidad, etc. Es muy útil porque la toma de decisiones no es a “granel” sino al “detalle”. Al principio se empezó obteniendo este índice con fotos satelitales, pero eran caras. Luego se empezaron a tomar fotos desde avionetas, algo también caro y que no siempre se obtenía una buena calidad de imagen por el movimiento del aeroplano. Hasta que aparecieron los scanner portátiles que se engancharon a los fourtrack, y hoy, como no podía ser de otra manera se subieron a los drones.

Otra tecnología que se usa desde hace varios años en nuestro país es la concerniente al riego por goteo. Seguramente estas pensando: ¿ y que tiene eso de tecnológico? Bueno, básicamente se pueden programar los riegos, la duración y cantidad de agua, y también las fertilizaciones (que se incorporan con el agua, a lo que se llama fertirriego) por computadora vía Internet . ¿Y la imagen del regador con la zapa al hombro? Bueno, cambia, porque con esta tecnología se puede programar todo desde un escritorio en una oficina con aire acondicionado incluso desde otro país.

Y ni que hablar de los avances en redes de sensores ambientales de acceso remoto. Antes la propiedad contaba con solo una estación meteorológica con sensores analógicos. En primer lugar los sensores analógicos ya son del otro siglo, hoy se usan sensores digitales que pueden ubicarse por docenas en distintos puntos del viñedo para hacer una mapa de temperatura, humedad, humedad del suelo, radiación, etc. Todos estos sensores se comunican entre si formando una red, y la colección de todos los datos queda a cargo en un aparato llamado “gateway” que y envía el paquete de datos a un router y este a Internet. Con los sensores más baratos se pueden formar redes más amplias, por supuesto. Otros aparatos tecnológicos que ya forman parte del viñedo son los dendrómetros que miden el crecimiento de tronco o granos de uva, los sensores de hoja mojada que permiten tomar decisiones para hacer las curaciones antifúngicas, los sensores de humedad de suelo que permiten programar los riegos…y hay más pero se nos acaba la columna. Pero tal vez lo más novedoso de lo se está por venir es la sectorización con imágenes digitales a través de tecnologías basadas en algoritmos de inteligencia artificial y la marcación de plantas testigo para diferentes estudios a través de códigos QR que pueden ser leídos por cualquier smartphone. Estamos trabajando en estos asuntos con la UTN Regional Mza.

¿Y, entonces, las tecnologías son un beneficio o un costo? Eso depende de la billetera de cada viñedo porque la mayoría de estas tecnología se pagan al ticki-tacka. Pero lo cierto es que quien pueda hacer el gasto, puede manejar mejor el viñedo y ahorrar plata ya que, por ejemplo, puede fertilizar solo las partes donde las plantas lo necesitan y no toda la finca. Tal vez, con ese ahorro ya se paga la tecnología. ¿Y, reemplazan al trabajador? Es una pregunta muy compleja que desarrollaremos en otra columna, pero si podemos asegurar que los chips de a poquito se pueden ver en el paisaje de algunos viñedos.

¿Entonces, como cerramos esta columna? Primero diciendo que estos avances, y los que vendrán, le permiten a los agrónomos mejores y más precisos manejos, lo que repercute en una mejor calidad de uva, y así potencialmente se eleva el piso de la calidad de los vinos. Y lo segundo es una propuesta: cómprese una botella de vino y haga un brindis por todos aquellos que trabajan para que usted tenga ese vaso o copa en la mano. Y no se olvide que el 6 de agosto es el día del Ingeniero Agrónomo. Salud!

¿Querés escuchar la columna en el programa “Agenda Ejecutiva”?

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