Las heladas ocurridas en la primera semana de octubre, ¿vinieron para quedarse? Nuestra experiencia en viñedos de San Juan y de Mendoza

Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

En la primera semana de octubre de este año ocurrieron una seguidilla de heladas en la región producto de ingresos de frentes fríos luego de eventos de viento Zonda. Estas heladas fueron registradas por nuestra red de sensores en las provincias de Mendoza y San Juan, sensando mínimas de hasta -5,7 °C a nivel de planta en el viñedo. En la entrada de hoy, compararemos estas heladas entre sí en tres viñedos diferentes localizados en la provincia de Mendoza. Asimismo, remarcamos que estos eventos de heladas a principio de octubre se vienen repitiendo en los tres últimos años.

Desde que empezamos a caracterizar el microclima alrededor de las plantas con sensores de temperatura instalados en forma permanente en viñedos, hemos observado un patrón muy marcado en los últimos tres años: las heladas ocurridas en la primera semana de octubre. En nuestros registros en viñedos de San Juan y de Mendoza, durante el año 2019 hemos detectado heladas importantes en los días 2, 3 y 5 de octubre; mientras que en el año 2020 las mismas ocurrieron los días 2 y 5 de octubre. En el corriente año, el fenómeno se dio en los días 3, 4 y 7 de octubre.

Heladas registradas a nivel de planta durante la primer semana de octubre de 2021 en tres sitios diferentes de la provincia de Mendoza. Fuente: datos propios.

En el caso de la semana que transcurrió, hemos registrado las temperaturas en viñedo con sensores desnudos (sin cobertor protector) y ubicados a la altura de los órganos susceptibles de daño para la época (yemas) en viñedos de Agrelo, Pedriel y Rivadavia. La frecuencia de registro fue a cada una hora. Cada helada fue caracterizada en función de su duración, intensidad y tasa de descenso por sitio. De este modo, se observa que las heladas del 3- y 7-oct fueron muy similares en cuanto al potencial impacto, pero con sutiles diferencias. Mientras que el 3-oct se alcanzaron mínimas de alrededor de 1 °C más bajas, la del 7-oct fue una hora más larga en los tres sitios.

Parámetros característicos de las heladas registradas a nivel de órgano suceptible durante la primer semana de octubre del 2021 en tres sitios diferentes de la provincia de Mendoza. Fuente: datos propios.

En Agrelo, por alguna razón particular del sitio, la helada del 4-oct fue muy severa, registrándose -5 °C y una duración de 9 h. En Pedriel y Rivadavia esta helada fue menos severa, con mínimas de -1,2 y -2,1 °C (probablemente debido brisas). El 5-oct se registraron temperaturas bajo cero en Agrelo y Rivadavia, pero fueron heladas cortas y de baja intensidad.

Las heladas de octubre generalmente no poseen tanta intensidad como las invernales, pero sin embargo, han demostrado que pueden llegar a temperaturas de alrededor de -6 °C. Estas representan un riesgo potencial para el cultivo de vid debido a que es un momento crítico para el desarrollo vegetativo de las plantas. En general, los órganos que están en estado de dormición (pre-brotación, yemas cerradas) poseen umbrales de resistencia superiores a las temperaturas alcanzadas por estas heladas. Sin embargo, en aquellos sitios donde ya ocurrió la brotación, estas heladas pueden producir daños que se caracterizan por pérdida de los brotes originarios de yemas francas primarias (son los que tienen máxima fertilidad) o por un posterior mal cuaje de los frutos.

Esperamos que esta información les haya resultado útil. ¡Salud!

La helada del 03-Oct-2021 vista desde adentro de los viñedos

Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

El primer fin de semana de octubre vino con muchos sobresaltos para los productores de frutales de Mendoza. El motivo: el ingreso de un sistema frontal en la región. Automáticamente saltaron las alertas emitidas por la DAAC pronosticando un descenso marcado de la temperatura que podría causar heladas en los tres oasis productivos durante las primeras horas del domingo. Y no se equivocaban. La helada del pasado domingo fue potencialmente dañina, sobre todo en los viñedos y otros cultivos frutales con avanzado estado de brotación. En esta nota comentaremos un poco nuestra experiencia desde adentro de los viñedos.

Para conocer las temperaturas reales a las que están expuestas las plantas es necesario medir adentro del cultivo, y, de preferencia, a la altura donde se encuentra el órgano de interés. En nuestro caso, tenemos instalados en forma permanente sensores de temperatura con registrador de datos (Datalogger) en diferentes viñedos localizados en Rivadavia y Luján de Cuyo. Dichos sensores fueron colocados a los 70 cm del suelo ya que es la altura donde se encuentran las yemas y brotes susceptibles al daño durante una helada de post-brotación (en pre-brotación, el órgano más susceptible es el cuello de la planta). En el caso particular de los datos que vamos a presentar, estos sensores están configurados para registrar a cada una hora, aunque es mejor si se aumenta la frecuencia de registro para cada 10 min.

A la izquierda, distribución en los departamentos de la provincia de los sensores de temperatura instalados permanentemente. A la derecha, fotografía ilustrando la instalación de un sensor de temperatura en el viñedo para conocer la temperatura real a la cual los tejidos están expuestos . Observación: recordar que la mejor manera de registrar las heladas es sin proteger al sensor con cobertor de sol (Fotografía: Alejandra Gonzalez Antivilo).

Con estos datos en mano, evaluamos la dinámica de la helada en los tres sitios antesdichos, comparando los tres parámetros principales que caracterizan una helada: i) la duración, ii) la tasa de descenso (°C/h) y iii) la intensidad (temperatura mínima alcanzada). En este punto, resaltamos que generalmente, cuando se describe una helada, solamente se habla de este último parámetro, pero que los otros dos también son de mucha importancia a la hora de observar daños y muerte en los tejidos. Volviendo al tema en cuestión, en primer lugar, se destaca que el comportamiento general de la helada fue muy similar en todos los sitios, iniciando en forma simultánea alrededor de las 2:00 am y finalizando entre las 5:00 y las 6:00 am. No obstante, las temperaturas mínimas alcanzadas en Rivadavia fueron entre 1 y 2 °C por encima de las alcanzadas en Luján de Cuyo. Esta diferencia se debió a que, en Luján de Cuyo, la tasa de descenso de temperatura fue más pronunciada (entre -0,9 a -1,0 °C/h) que la registrada en Rivadavia (-0,6 °C/h). Asimismo, en el distrito de Agrelo, la helada duró una hora mas que en los otros dos sitios, motivo por el cual alcanzó la mínima más baja que registramos.

Caracterización de los parámetros de la helada ocurrida el día 3 de octubre del 2021 en 3 viñedos de la provincia de Mendoza, dos en la zona norte y uno en la zona este. Fuente: datos propios.

Pese a que en Luján de Cuyo las temperaturas mínimas registradas fueron mucho más severas que en Rivadavia, es más probable que hayan ocurrido daños en Rivadavia. Esto debido a que en Luján de Cuyo las yemas de los viñedos aún se encuentran en pre-brotación (cerradas), mientras que en Rivadavia ya había comenzado la etapa de la post-brotación. Habrá que observar como sigue el avance de la fenología y si se detectan daños en las inflorescencias como consecuencia de esta helada.

Esperamos que esta información les haya resultado útil. ¡Salud!

Zoom – Heladas en el viñedo

Charla organizada por CDV San Juan sobre heladas en la vid.

Temario: Teoría: lo que hay que saber para medir heladas a campo Conceptos: Resistencia al frío y heladas. ¿Cuál es la diferencia? Prácticas: ¿Qué hacer antes de la helada? ¿Que hacer después?

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Develando la heterogeneidad en el viñedo utilizando índices de vegetación.

Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

Las pérdidas en los cultivos no suelen ser homogéneas a lo largo y a lo ancho de una propiedad, sino que generalmente están localizados en regiones particulares. En muchos casos, estas pérdidas están asociadas con la topografía del terreno, el riego, las características geológicas del suelo, la dinámica de las heladas, por mencionar algunos factores de importancia. En este punto, la información acerca de la heterogeneidad en el cultivo es vital para entender las causas de las pérdidas de productividad y así poder diseñar estrategias de manejo para soliviarlas y mejorar tanto los rendimientos como la sostenibilidad del cultivo. En esta entrada, vamos a abordar algunos métodos para visualizar esta heterogeneidad y ejemplificarlo con un caso real.

Uno de los métodos de gran utilidad para visualizar a grandes rasgos la heterogeneidad ambiental es el uso de índices de vegetación. Estos índices se basan en la capacidad diferencial de las hojas de emitir determinadas longitudes de onda y absorber otras (debido a la clorofila y otros pigmentos), y así, distinguirse de otros elementos como el agua o la tierra. Para poder obtener estos índices, se requieren fotografías especiales denominadas multiespectrales que se caracterizan por registran un amplio rango de longitudes de onda (más allá del campo visible). Estas imágenes pueden ser obtenidas a partir de satélites o mediante drones, siendo una importante diferencia la resolución espacial de cada una. Luego, por diferentes operaciones aritméticas entre los valores obtenidos por pixel en cada fotografía espectral se pueden llegar a estos índices de vegetación. Con esta información se logran mapas que nos permiten obtener una aproximación a la densidad foliar, y gracias a esto se pueden inferir variables como el vigor, la sanidad, la calidad de los riegos, etc en los diferentes sectores de la propiedad.

De estos índices, uno de los mas ampliamente difundidos es el llamado NDVI (siglas en inglés para el término Índice de vegetación de diferencia normalizada). Éste es una relación entre la emisividad de la vegetación entre las longitudes de onda de rojo y rojo lejano y tomas valores de entre 0 y 1. Uno de los principales problemas de este índice es que es muy sensible a la presencia de suelo descubierto y a las sombras. Esto no significa un gran problema en un cultivo con cobertura vegetal homogénea como en el caso de cereales, algunas hortalizas o incluso vid en sistema de parral, pero sí en el caso de un viñedo con sistema en espaldero o frutales. Para resolver este problema, se puede y debería utilizar un índice denominado SAVI (siglas en ingles para el término Índice de vegetación ajustado por suelo). Éste índice se interpreta igual que el NDVI y la única diferencia con este es que agrega un factor de ajuste por suelo a la ecuación de NDVI.

Ejemplos de valores de índices de vegetación según evolución de la fenología y diferentes condiciones de sanidad o vigor del cultivo.

Una ventaja indiscutible del uso de este tipo de índices están que permiten visualizar la totalidad del cultivo con diferente grado de resolución. La resolución, en este caso, va a depender del tipo de imagen que se utilice para emplearlo. De este modo, mientras que con las imagenes satelitales se logra poca resolución (aproximadamente 10 m/px), en el caso de los drones se pueden lograr resoluciones muy superiores (10 cm/px). No obstante, una gran desventaja del método es que los valores obtenidos pueden variar según el momento fenológico del cultivo, tonalidad de la hoja de la variedad y del tipo de sistema de sostén empleado (espaldero vs parral). Asimismo, aunque estos índices permiten obtener un panorama general del cultivo, no son determinantes de la causa de la heterogeneidad, es decir, son una aproximación rápida pero no una solución. Para llegar a las causas de la heterogeneidad, es necesario hacer sondeos in situ en los diferentes sectores de la propiedad en la búsqueda de síntomas como la deficiencia nutricional, el estrés hídrico, enfermedades, pérdida de vigor, daño o muerte por frío. Con esta información en mano, se trata de zonificar el cultivo en función del estrés y se planifican estrategias de manejo para mitigar el impacto.

En el caso particular del ejemplo que vamos a presentar a continuación, hicimos un relevamiento de SAVI histórico en momento de cosecha (2018 a 2021) en un viñedo localizada en Agrello, Luján de Cuyo. Dicha propiedad se encontraba muy afectada por eventos de heladas, presentando síntomas de daños tanto en momento de pre-brotación como en post-brotación. En las imágenes, las zonas verdes indican valores de SAVI superiores a 0,6. El análisis de los valores medios de SAVI permite observar que la zona más afectada por las heladas es el cuartel 3, seguido por el cuartel 2 y con el cuartel 1 presentando mejores valores del índice. Asimismo, los valores de desviación estándard (S.D.) dan idea de la heterogeneidad interna de cada cuartel, siendo nuevamente el cuartel 3 el más afectado. Esta información fue concordante con los relevamientos de daños por heladas realizados in situ. De este modo, en el cuartel 1 se observaron pocos casos de plantas dañadas por frío o muertas, mientras que en los cuarteles 2 y 3 estos números fueron ascendentes (entre 10 y 20 % para el cuartel 2 y entre 25 y 50 % para el cuartel 3). Además, estos mapas de SAVI se relacionaron con los mapas topográficos y los mapas de heladas y temperaturas mínimas que realizamos, indicando que la las zonas mas frías y bajas del cuartel 3 eran las mas afectadas por las heladas. Con toda esta información, se fueron diseñando diferentes estrategias de manejo que permitieron mejorar el vigor, y con ello el rendimiento en kilogramos de uva, en el cuartel 3 hacia el último año.

La información es fundamental a la hora de entender por que un cultivo presenta baja productividad en algunos sectores. Para ello es importante la toma de datos en diferentes puntos de una propiedad buscando los motivos de estas mermas. Asimismo, existen herramientas como los índices de vegetación (SAVI y NDVI) que permiten tener una visión más integral y nos dan un puntapié inicial para dimensionar los daños. La implementación de ambos tipos de herramientas permite diseñar estrategias de manejo que mejoren la rentabilidad y la sostenibilidad de los cultivos.

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Invitación reunión zoom – Heladas en vid

He sido invitado a disertar sobre algunos conceptos teóricos y prácticos de cómo las heladas pueden afectar la vid. Paso la invitación para que pueda participar también.

La dormición y la resistencia al frio en la vid ¿son lo mismo?

Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

Durante el otoño, la planta de vid deja atrás todo el vigor y la frondosidad de su follaje y su existencia se limita a sus órganos permanentes: los brazos, tronco y raíces. El acortamiento de los días y la disminución de las temperaturas diarias disparan las señales de alerta de las plantas que indican que el invierno se avecina y desencadenan una serie de mecanismos fisiológicos necesarios para resistir al frío. No obstante, aunque a simple vista solo podemos ver yemas cerradas y troncos pelados, en lo más profundo de la planta ocurren dos procesos fisiológicos complementarios y consecutivos que son cruciales para definir la supervivencia de la planta: la dormición por un lado y la resistencia al frío por el otro. Pero, ¿no son lo mismo? No, no son lo mismo, y en esta entrada vamos a aprender a distinguirlas.

¿Dormición o resistencia al frío? ¿Ocurren a la vez?

La dormición es un estado fisiológico caracterizado por la inhibición del crecimiento visible de los meristemas (tejidos responsables de la generación y cicatrización de tejidos). Esta inhibición ocurre debido a que se detiene la división celular y se reduce la actividad metabólica de las células a un mínimo basal, y puede deberse a una regulación hormonal de la planta (endodormición, inducida principalmente por ABA) o por la falta de condiciones ambientales favorables (ecodormición). Esto dos tipos de dormición son complementarios y participan en el proceso de preparación de la planta para el invierno. Sin este mecanismo adaptativo de la vid, ante una pequeña ola de calor durante el invierno las yemas brotarían fuera de estación con consecuencias catastróficas para la planta. No solamente estaría en riesgo la producción del año, sino también la supervivencia y sostenibilidad del cultivo.

Operacionalmente, la endo- y la ecodomición se pueden medir colocando sarmientos (estacas de vid con una yema) en bandejas con agua y bajo condiciones óptimas de luz y temperatura de forma tal que se propicie la brotación. De este modo, el tiempo que demora la yema en brotar es un indicador del estado de dormición de la planta. Generalmente se toman varias estacas de un lote o de una planta (según lo que se desea saber) y se registra el día en el cual el 50 % de las estacas presentaron yemas brotadas (BR50). Si la mitad de las yemas brotan en menos de 10 días, esto indicaría que las yemas ya se encuentran en estado de eco-dormición; en cambio, si la mitad de las yemas tarda más de 30 días en brotar, esto estaría indicando que se encuentran en profundo estado de dormición (endodormición). Así, la unidad de medición de la dormición es cantidad de días.

La resistencia al frio, por otro lado, es un proceso fisiológico que se desencadena en respuesta a las bajas temperaturas ambientales, fenómeno este conocido como “robustez al frío”. La descripción de este proceso amerita una nota aparte, pero resumidamente depende de una característica adaptativa de la vid que se conoce como el “super-enfriamiento de los tejidos”. Esta propiedad de la vid permite que se baje el punto de congelamiento de los tejidos de forma tal que resistan a las bajas temperaturas en una forma (para más información, ver aquí). En términos generales, independientemente del método que se utilice para estimar la resistencia al frío de los tejidos, ésta se expresa en unidades de temperatura (°C) y cuanto más baja sea la temperatura registrada, mayor será la resistencia del tejido y viceversa.

Tomado y adaptado de Rubio y colaboradores 2015 (Relación entre endodormancia y resistencia al frío en yemas de vid, texto en inglés). En este trabajo, realizado durante el 2012, evaluaron la evolución de la dormición y la resistencia al frío en la variedad de vid Thompson Seedless.

Para integrar un poco todos estos conceptos, colocamos a continuación un ejemplo real de un trabajo realizado por unos colegas en el año 2012. En el cuadro superior, podemos ver la evolución de las temperaturas diarias a lo largo del año. En el cuadro inferior, se observa la evolución de la dormición (en términos de BR50) y la resistencia al frío de las yemas (en °C). De este modo, podemos observar que el proceso de dormición se inicia hacia finales del verano y rápidamente alcanza los valores máximos de dormición hacia mediados de febrero (BR50 de alrededor de 40 días) manteniéndose en estos umbrales hasta mediados de mayo (por lo menos para esta variedad y locación). Luego, cuando el cultivo se adentra en el invierno, la dormición empieza a decrecer paulatinamente, alcanzando los valores mínimos hacia la llegada de la primavera. Contrariamente, la resistencia al frío es muy baja hacia la entrada del otoño (en este ejemplo, las yemas resisten alrededor de -8 °C), pero va aumentando progresivamente hasta alcanzar su máxima resistencia hacia finales del otoño (en este ejemplo, las yemas resisten -17 °C) y manteniéndose en estos umbrales hasta finales del invierno, a partir de donde la resistencia al frío se pierde rápidamente.

Como conclusión de esta entrada, podemos resaltar que la dormición y la resistencia al frío de la vid son dos procesos fisiológicos diferentes, complementarios y consecutivos. Mientras que la dormición máxima se alcanza rápidamente hacia finales del verano, la resistencia al frío alcanza sus valores máximos en el momento del año donde las temperaturas mínimas diarias son las más bajas pero las yemas ya se encuentran en ecodormición.

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Llega el frío y las plantas se “abrigan”: ¿Cómo se prepara la vid para pasar el invierno?

Autores: Dr. Francisco Gonzalez Antivilo y Dra. Rosalía Paz

La vid es una planta adaptada al clima templado, es decir, con cuatro estaciones bien marcadas. Así, en su ciclo de vida transita por dos etapas, una fase de crecimiento y una fase de dormición-resistencia. Mientras que durante la primera fase, la planta pasa por grandes transformaciones que se inician con la brotación de las yemas y culmina con la producción y maduración de los racimos; en la segunda fase mencionada, la vid reposa y resiste a las condiciones ambientales adversas . A pesar de aparentar ser insulsa y estática, año tras año esta etapa es una verdadera prueba de fuego para las plantas dónde literalmente se juegan la vida. Pasar el invierno requiere de múltiples acciones críticas, algunas de las cuales vamos a destacar en esta entrada.

Uno de los primeros eventos que ocurren en la vid para que pueda pasar el invierno es cambiar su anatomía. Así, desarrolla un tejido aislante en los troncos de consistencia corchosa (peridermis) y que protege los tejidos subyacentes (en particular el floema que transporta los azúcares y es muy sensible al frío). Asimismo, las yemas, que son la garantía de un nuevo ciclo, se protegen con una especie de escamas duras (pérulas) y pelos que parecen algodón. . Todos estos mecanismos son de naturaleza anatómica y corresponden a la etapa que mal solemos llamar «agostamiento» (porque en nuestro hemisferio sur esto ocurre en febrero-marzo, y no en agosto como en el hemisferio norte).

Pero la planta también tiene otras herramientas para “abrigarse” del frío. Los tejidos tiernos y verdes no están adaptados para soportar las bajas temperaturas que se avecinan, lo que significaría un importante gasto energético para la planta en reparar los daños ocurridos en ellos. Y dado que la energía en esta etapa es vital y la planta ahorra todo lo que puede, antes de perder sus hojas transloca todo aquello que pueda llegar a reutilizar (nutrientes, proteínas y todos los azúcares que pueda) y los almacena en los troncos y raíces. Es por este motivo que las hojas pierden su característico color verde y toman los colores amarillos y rojizos que indican la llegada del otoño (pigmentos insolubles que no se reutilizan por la planta y el esqueleto de fibras). Esta es la etapa que solemos llamar «amarillamiento».

Caída de hojas: una estrategia más para la supervivencia al invierno. Autor: Francisco Gonzalez Antivilo

Sumado a estas estrategias mencionadas, ocurre una pérdida sustancial de agua que ronda el 50 %. Esto reduce los niveles de actividad celular a niveles basales y restringe la cantidad de agua libre “congelable” que potencialmente puede generar cristales de hielo y destruir los tejidos.

Luego de la cosecha, y en paralelo con el amarilleo, la planta comienza una etapa de acumulación de azúcares (como almidón) en sus estructuras permanentes, como son los brazos, troncos y raíces. Estos azúcares serán de vital importancia en el invierno ya que serán el suministro de energía que requieren los tejidos vivos del tronco y de las raíces para respirar. Asimismo, parte de esta energía acumulada será la que la planta utilizará en la brotación del siguiente ciclo. Pero en lo que respecta al invierno, estos azúcares son el insumo que participan de otro de los mecanismos de la resistencia al frío que se ha dado a llamar super-enfriamiento.

¿Qué quiere decir esto? La planta de vid es capaz de regular la cantidad de partículas disueltas en sus células en función de las temperaturas mínimas alcanzadas. Este proceso es muy similar al líquido anticongelante que empleamos en el radiador de los autos. Si solamente utilizáramos agua destilada, la misma se congelaría a los 0 °C. En cambio, este líquido posee disueltos diferentes compuestos que disminuyen el punto de congelamiento del agua por muchos grados bajo cero. Esto mismo hace la planta utilizando azúcares simples derivados de la degradación del almidón y otros compuestos químicos de menor complejidad (aminoácidos) que bajan el punto de congelamiento del agua extra- e intra-celular. Este proceso es muy dinámico a lo largo del invierno y se va regulando en función de las temperaturas mínimas alcanzadas. O sea que, a menor temperatura, mayor concentración de compuestos y vice-versa.

Muestreo de almidón y azúcares en vides

Antes de terminar: link de una nota antigua pero relacionada. Muestreo almidón

Como conclusión de esta entrada, la planta de vid está muy adaptada a transitar una una estación desfavorable, ya que posee diferentes mecanismos que permiten proteger los tejidos del frío. No obstante, si las temperaturas son más bajas que su capacidad de resistencia al frío, se pueden producir daños. Pero este tema será tratado en la próxima entrada.

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¡Salud!

La heterogeneidad térmico-espacial en un viñedo durante un evento de helada

Autores: Francisco Gonzalez Antivilo & Rosalia Paz

Las heladas son las contingencias climáticas que más daños causan en los cultivos a escala regional. Según la magnitud y el momento de cada evento particular, las pérdidas pueden ser muy severas o incluso totales. Pese a esto, pocos productores conocen la realidad térmica a la cual están expuestas las plantas en sus cultivos (que generalmente alcanzan temperaturas muy diferentes e inferiores a las que registran las estaciones meteorológicas de referencia). Ni que hablar de la heterogeneidad espacio-temporal que esta variable puede alcanzar en una misma propiedad. Pero, ¿Qué tan variable puede llegar a ser la temperatura en unas pocas hectáreas?

Para contestar a esta pregunta, hemos realizado un experimento que consistió en distribuir en forma uniforme 40 sensores de temperatura adentro de un viñedo de 72 ha localizado en Valle de Uco (Mendoza) a una razón de 1 sensor cada 1.8 ha. Los mismos fueron instalados a la altura de los brazos de las plantas de vid y configurados para registrar a cada 10 minutos el valor térmico real al cual están expuestos los órganos de las plantas. Del análisis de cientos de miles de datos, hemos obtenido gráficos como el que presentamos a continuación. Dicho gráfico representa el avance de una helada de primavera ocurrida en el año 2019. Pese a que las temperaturas mínimas no fueron muy bajas (la temperatura mínima registrada fue de -6 °C), pueden ser muy dañinas si las yemas ya hubiesen brotado.

No obstante, si desmenuzamos la información presentada podemos observar que las respuestas térmicas de los sitios no fueron iguales en todos los puntos medidos. Un aspecto importante a destacar es que el inicio de la helada (momento en el que la temperatura alcanzó valores de cero grados) no fue a la misma hora en todos los sitios. En este sentido, mientras que en el sensor resaltado en azul las temperaturas descendieron de 0 °C a las 00:30 am, en el sensor resaltado con naranja esto recién ocurrió a eso de las 5:00 am, o sea que la diferencia horaria en el inicio de la helada fue de 4:30 hs. Este dato no es menor si consideramos el tiempo al que están expuestos los órganos a las temperaturas bajo cero: mientras que las plantas en la cercanía del sensor naranja permanecieron bajo cero solamente 3:00 horas, las plantas cercanas al sensor azul lo hicieron durante 8:00 hs. Además, entre estos dos sensores extremos, hay un gradiente de situaciones más o menos severas.

Otro dato importante a resaltar es la temperatura mínima alcanzada en los distintos sitios. En este punto, podemos observar que mientras que en el sitio donde estaba ubicado el sensor naranja la mínima alcanzada en esa noche fue de alrededor de -2 °C, en el sitio del sensor azul la mínima alcanzó los -6 °C. Esto significa que en una misma noche se registró una diferencia térmica de 4 °C entre dos puntos distanciados por unas pocas hectáreas. Esta diferencia puede parecer poca, pero puede ser la diferencia entre pérdidas leves o pérdidas severas en un cultivo. Esta heterogeneidad térmica espacio-temporal puede definir zonas en los cultivos que requieran diferentes tipos de manejo para mitigar las pérdidas y contribuir que el cultivo sea mas sustentable.

Como conclusión, destacamos que las temperaturas en una propiedad pueden resultar muy heterogéneas en el espacio-tiempo. Esta heterogeneidad define los patrones de daño en plantas y las pérdidas en el cultivo, y está regida por las características particulares de cada propiedad (temas que iremos tratando en las próximas entradas).

Esperamos que esta información les haya resultado útil.

Salud!

Resistencia al frío de la vid – Clase 2021

Esta clase de 40 minutos es una revisión de la temática, con algunos datos propios y otros de colegas, pero que tratan de abarcar brevemente cómo la vid soporta las condiciones desfavorables del invierno y principio de primavera.

La organización consiste en:

  • introducción de conceptos fisiológicos
  • Dependencias. Variabilidad de la resistencia al frío
  • Relación: Resistencia – Heladas

Como cierre, trato someramente algunas actividades a realizar para paliar los daños que pueden producir las heladas.

Como siempre, con el deseo que la información presentada sea de utilidad.

Abajo podrás hacerme llegar tus comentarios o preguntas. Si te gustó, compartí!

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